Fue el primero de la tarde un novillo muy bien presentado - la tónica de la tarde - al que recibió muy bien Rafa Fandila rodillas en tierra para, posteriormente, dejar un buen manojo de verónicas. Tras el quite correspondiente de Pablo Hernández por chicuelinas, y la réplica de Fandila por tafalleras, cogió este los palos para banderillear al de Gabriel Rojas, resultando prendido de forma muy aparatosa - pareció que había cornada - al poner el primero, y dejando muy notablemente el segundo y tercer par con el muslo vendado. Ya en la faena de muleta, brindada al público, dejó un muy buen inicio de faena por abajo, para a continuación dejar unas primeras series toreando en redondo muy aplaudidas. Lo probó por el izquierdo ante un animal que remataba con la cabeza la arriba y, tras comprobar que al natural, el novillo quería poco, volvió nuevamente a la mano derecha para continuar toreando en redondo. Tras dejar una estocada más que efectiva, se pidió con muchísima fuerza - lo recalco - la oreja para el granadino, no siendo atendida la petición de manera incomprensible por el palco. Un palco que, antes de comenzar a asomar los pañuelos entre el público, ya estaba haciendo gestos para que se llevaran al novillo, pero que no dudó en regalar trofeos, que ni siquiera se pedían, conforme avanzaba la tarde. En todas las crónicas de este tipo lo he comentado, está muy bien querer tener un criterio exigente en el primer toro de la tarde; lo que carece de sentido es que toda esa exigencia dure únicamente ese primer toro, y se vaya disipando conforme van pasando los toros.
Anduvo muy bien Pablo Hernández toreando a la verónica, un novillero con un concepto purísimo del toreo, por cierto, y tras un muy buen quite por el mismo palo de Bombita, y un más que desastroso tercio de banderillas, comenzó una faena que, por la sosa embestida del novillo en las primeras series, tardó en calar entre el público. Ya a partir de la tercera serie toreando en redondo, comenzó el animal a embestir con más calidad, y el novillero a torear con el buen gusto que siempre ha mostrado. Tras unas últimas series toreando templado y con muchísima pureza, dejó una estocada algo delantera y, tras escuchar un aviso, dobló el novillo y saludó el novillero una clamorosa ovación.
Fue la de Bombita la mejor faena no ya de la tarde - que por supuesto -, sino de lo que va de circuito, y la única merecedora de las dos orejas en toda la tarde: ya desde que cogió el capote el sevillano mostró lo toreado que está, dejando el mejor toreo a la verónica de la tarde. Dejó Gustavo Martos un interesante quite por tapatías, y tras otro tercio de banderillas para olvidar, comenzó una faena de muleta templada, con un concepto sublime y con detalles de todo tipo pero sin olvidarse en ningún momento del toreo fundamental. El novillo hizo por rajarse prácticamente al acabar la primera serie, comenzando Bombita a ponerle la muleta en la cara al animal de forma que no viera otra cosa que no fueran las telas; gracias a eso, consiguió cuajar un auténtico faenón por ambos pitones. Ya en las últimas series de faena se encontraba la plaza totalmente entregada y, tras un final de faena por ayudados, rematados con un torerísimo molinete con la izquierda, dejó un espadazo que hizo doblar en cuestión de segundos, cortando las - repito - dos únicas orejas merecidas de la tarde.
Y en las dos siguientes faenas, las de Gustavo Martos y Blas Márquez, llegó lo incomprensible de la tarde: la concesión de orejas sin que hubiera apenas petición. Fueron dos faenas similares, en las que se vio buen toreo, pero que no llegaron a calar entre el público.
Gustavo Martos estuvo sensacional con el capote, mostrando una grandísima variedad de quites, pero poco más. En la muleta, a pesar de no estar mal el novillero, se mostró el público enormemente frío con él. Comenzó dicha faena sacándose al novillo - el mejor de la tarde - hasta los "medios" de rodillas y, ya en pie, mostró un gran conocimiento de los terrenos y las distancias, metiéndose en los terrenos del animal prácticamente en todas las tandas. Finalizó por manoletinas la faena, y tras dejar una estocada muy perpendicular, cortó las ya mencionadas e incomprensibles dos orejas.
Muy similar fue la labor realizada por Blas Márquez ante el quinto de la tarde, con el que estuvo combre con el capote, dejando un recibo a la verónicas y chicuelinas, y una réplicas nuevamente por chicuelinas tras el quite de Pablo Sánchez por tafalleras. Tras otro terrible tercio de banderillas - la tarde fue desastrosa en ese sentido - y un brindis a D. Fernando Navarro, del Capítulo de la FTL en Granada, inició de rodillas una faena en la que se vio buen toreo, muchos adornos y remates de muchísima pureza pero, nuevamente, poco más. Estocada algo caída y dos orejas.
Y por último - pero no menos importante, ya que para mí fue la otra gran faena de la tarde junto a la de Bombita - estuvo más que interesante Pablo Sánchez ante el cierraplaza, principalmente al natural, dejando un par de series, quizás tres, toreando con la mano izquierda de una calidad suprema. Es cierto que el novillo no permitía mucho más, y por el derecho la faena no llegó a calar, pero esas series al natural fueron extremadamente buenas. Cerró su faena con unas muy interesantes - y orteguistas - manoletinas de rodillas. Finalmente, el mal uso de los aceros le impidió haber tocado pelo.
RESEÑA DEL FESTEJO:
La Peza (Granada), segunda semifinal del Circuito de Granada. "No hay billetes"
Novillos de Gabriel Rojas, de muy buena presentación y juego variado, aunque por lo general, escasos de fuerzas.
Rafa Fandila, de verde esperanza y oro: Vuelta al ruedo tras fortísima petición
Pablo Hernández, de tabaco y oro: Saludos
Javier Torres Bombita, de coral y oro: Dos orejas
Gustavo Martos, de azul cobalto y oro: Dos orejas
Blas Márquez, de blanco y oro: Dos orejas
Pablo Sánchez, de verde esperanaz y oro, con los cabos blancos: Saludos