Acababan de tocarle a Octavio Chacón dos orejas, por las que, sinceramente, no sé si alegrarme o considerarme engañado - de esto hablaremos después - cuando asomó por toriles el quinto de la tarde, otro animal magníficamente presentado al que toreó Pepe Moral a la verónica con un gusto y una maestría casi impropios del tipo de corrida en la que estábamos. Pero claro, es Pepe Moral, posiblemente el mayor especialista en corridas de Miura que tenemos ahora mismo en el escalafón. Tras lucir hasta tres veces al toro en el caballo en un espectacular tercio de varas, saludar una calurosa ovación el picador, y saludar una aún mayor ovación la cuadrilla de Moral tras el tercio de banderillas, dejó el de Los Palacios un inicio de faena por bajo con el que plantó al toro en los mismos medios, comenzando a partir de ahí a dejar series alternando los pitones, midiendo a la perfección las distancias y los tiempos y, en definitiva, haciéndolo todo bien pero sin dejar de lucir en ningún momento al cuasi perfecto ejemplar que tenía ante su muleta. Le sacó al toro hasta lo que no tenía dentro, dejando una estocada perfecta en el momento que hizo que el toro doblara en apenas cinco segundos; dos orejas de ley y ovacionado el toro en el arrastre.
En mi opinión, la otra gran faena, pese a ser "estadísticamente" inferior por haber sido premiada con una única oreja, fue la de Daniel Crespo ante el primero de su lote, un colorado precioso ante el que el portuense se gustó de lo lindo con el capote, dejando una soberbia media tras un muy buen recibo a la verónica. Dos veces entró el toro al caballo, siendo la segunda espectacular y provocando otra ovación al picador; y todo lo bueno que fue el tercio de varas, no lo fue sin embargo el de banderillas, que rozó lo desastroso. Ya en la faena de muleta, comenzó toreando el gaditano directamente al natural en los medios a un toro que metía la cara de una manera superior en los trastos y que en ningún momento dejó de embestir. La faena, como debe ser, se basó en la zurda, habiendo series de muletazos completamente al ralentí. Y del molinete con el que cerró el final no sé ni qué decirles, puestos que la manida expresión de que fue "de cartel" se queda hasta corta, una auténtica barbaridad, en resumen. Tras dejar una media estocada muy agarrada, dobló el toro, cortó una oreja Crespo y se escucharon palmas por bulerías en la vuelta al ruedo. Y además, el toro fue ovacionado en el arrastre.
De la faena de Octavio Chacón al cuarto no sé muy bien qué decir, ya que opiniones para todos los gusto. Lógicamente, yo voy a darles mi opinión de lo que se vio. No le gustó su toro al de Prado del Rey, un animal que de salida recordaba a aquellas alimañas de Don Victorino - padre, evidentemente - que embestían directamente a los tobillos; las instrucciones estaban más que claras: reventarlo en el caballo y forzar la devolución del toro, y así se intentó que fuera. Una auténtica masacre en varas y una más que descarada lidia obligando al toro a perder las manos a la salida de cada capotazo. La plaza gritándolo de todo al torero y el presidente aguantando al animal en el ruedo. Lo peor de todo es que el animal, aún con la que le habían forzado en varas, aguantó, se vino arriba y embistió de categoría en la muleta de un Chacón que comenzó el trasteo bajo gritos de "valiente mentiroso" y que acabó desorejando a uno de los animales más bravos que he podido ver. Tardó un par de series el diestro en darse cuenta de su error, lo mismo que tardó el toro en reponerse y empezar a embestir de una forma excelsa, y a partir de ahí, comenzó la faena de triunfo: series con una mano mirando al público, no sé muy bien si estaba disculpándose por su error o pidiendo calma a los que pedían que matara al animal, callando a la banda y no haciéndola sonar hasta que aquello era ya una olla a presión. Acabó Octavio Chacón toreando a placer a un animal pegaba embestidas de categoría hasta cuando las estaba pasando canutas su lidiador para cuadrarlo, y tras dejar una estocada, le cortó las orejas a otro animal ovacionado en el arrastre.
Fue el sexto el toro de mayor peso de la corrida, y el que una mayor ovación recibió de salida: otra pintura de toro al que le cascó Daniel Crespo media docena de verónicas - tampoco hacía falta más - y que, nuevamente, fue picado de una forma sobresaliente - otro picador ovacionado, y no sé cuántos van ya -. Brindó al público Daniel y comenzó toreando en redondo directamente en los mismos medios, bajo los acordes de Suspiros de España interpretados magistralmente por la Banda de Música Julián Cerdán. Tras echarse la muleta a la zurda, dejó otra serie de buenos naturales pero, incomprensiblemente se fue el torero a por la espada de matar demasiado pronto, cuando la faena no había llegado al momento de mayor esplendor - entiendo que por temor a que el toro perdiera fuerza o se volviera más violento, complicándole cortar su segunda oreja de la tarde y, por tanto, abrir la Puerta Grande -. Tras una media estocada agarrada y un golpe de descabello, logró el del Puerto de Santa María la ansiada Puerta Grande.
Qué falta le hace Daniel Crespo al toreo, y qué poquita afición tienen los empresarios que no lo ponen, por Dios...
Por cierto ¿adivinan qué? Exacto, otro animal ovacionado en el arrastre.
Imprescindible es destacar el capote de Octavio Chacón ante el primero de la tarde, al que recibió con elegantísimo gusto toreando a la verónica, y al que además, le dejó un quite por delantales que no se quedaba atrás. Saludaron tanto el picador como los banderilleros una importante ovación tras cumplir sobradamente con sus cometidos, y tras brindar al público la faena de muleta, dejó una primera serie en redondo que, pese a ser soberbia, dejaba patente la falta de recorrido del toro. Aún así, congeniaron perfectamente toro y torero, entendiendo Chacón que el dominio de las distancias era clave. De más a menos distancia y de menos a más, dándole tiempo al toro a reponerse entre serie y serie y toreando con el gusto y el poso del que se enfrenta a treinta corridas de toros al año. Y por si fuera poco, con arte y ante un Toro, en mayúsculas y con todas las letras. Un final por molinetes fue el epílogo perfecta para tan bella faena. Lástima que el pinchazo que precedió a una buena estocada le privaron de cortarle una oreja al que abría plaza, que sí, por supuesto, fue ovacionado en el arrastre.
Y muy similar fue el toro que hizo segundo, primero del lote de Pepe Moral, algo escasito de fuerza, llegando a perder en dos ocasiones las manos, pero al que igualmente toreó con muchísimo gusto el sevillano. Le costaba al animal meter la cara, por lo que la faena de muleta la comenzó Moral, con muy buen criterio, por abajo. Pero no "por abajito", no, por abajo es por abajo, "abriéndole los caminos" que se dice ahora. Y tras ese buen inicio y basando la faena en la derecha, dejó un par de series en redondo más que aplaudidas.
Y la trincherilla... cómo fue la trincherilla con la que acabó la faena.
Únicamente un primer pinchazo le privaron de, cómo mínimo, haber escuchado una importante petición de la segunda oreja, quedándose sólo en uno el trofeo que recibió tras presenciar, y creo fundamental destacarlo, la que es, hasta el día de hoy, la muerte de un toro más elegante, noble y solemne - Juncal dixit - que he visto. Preciosa, créanme.
PD: Ovacionado en el arrastre.
RESEÑA DEL FESTEJO:
Coso del Pino, Sanlúcar de Barrameda. VIIª Corrida Magallánica: Llenazo absoluto, a poco de agotarse el papel.
Toros de Miura, de excelente presentación y juego: ovacionados los seis en el arrastre.
Octavio Chacón: ovación y dos orejas.
Pepe Moral: oreja y dos orejas.
Daniel Crespo: oreja y oreja.
Incidencias: Saludaron sendas ovaciones las cuadrillas de Octavio Chacón tras parear al primero de la tarde, y la de Pepe Moral en el quinto.