Triunfos de El Fandi y Aguado en una tarde que tardará en olvidarse, en la que las orejas fueron de lo menos y en la que se vivió un quinto tercio de banderillas para la historia.
El “No hay billetes” puesto en Granada siete años después, un cartel inmejorable para la ciudad, una ganadería con garantías y los tres toreros en estado de gracia; el rún rún de tarde grande que se respiraba en las horas previas hacía tener presagiar que lo que se iba a ver podía estar fuera de lo común, pero ni en las mejores quinielas podía entrar que se viviera un momento como el que se vivió en el quinto toro.
Había colocado ya El Fandi el primer par de banderillas tras hacerle de las suyas al toro con el capote - y dejarle las verónicas más templadas que le he visto al torero local - cuando se dirigió hacia el callejón y, en lugar de coger el segundo par, se le vio hablando y riéndose con Morante ¿puede ser lo que parece? intuyo que se preguntaría todo el que estuviera pendiente de esa conversación. Pues vaya que sí, salió el de La Puebla con los palos con una ovación cerradísima de toda la plaza y los colocó, bien o mal, me da igual, no puedo ser más claro. Aguado sonreía en el callejón, y tras regresar Morante al mismo se le vio una risa y un gesto parecido a un “de perdidos al río”, y allí que salió también con las banderillas, estas muy bien colocadas, pero ya digo que eso era lo de menos. Y aún así después de todo, lo mejor estaba por llegar. Salieron los tres toreros a saludar bajo gritos de “Toreros, toreros” y comenzaron a hacerse quites a cuerpo limpio, riéndose y hablando entre ellos mientras la plaza enloquecía. Ya les digo, algo histórico que, al menos a mí, no se me va a olvidar.
De la faena de muleta que le dijo el granadino al quinto de la tarde debo decir que puedo hablar poco, porque estaba aún asimilando lo que acababa de pasar cuando ya estaba Fandila en los medios de rodillas. Sí les diré que puede ser de las veces que mejor ha estado, o que al menos yo lo he visto, en Granada - y son unas cuantas las veces que ha toreado en su plaza -. A ello se le sumó un toro de bandera, para el que se llegó incluso a pedir el indulto. Tengo que reconocer que, lo que más me gustó de su faena es que, teniendo como tenía, facilísimo haber indulto al toro, le recetó un estoconazo que le hizo rodar y cortarle las dos orejas a un toro que debía haber sido de vuelta de ruedo.
La primera de El Fandi sí se puede decir que fue “marca de la casa” en todo momento. Un recibo de capote tocando todos los palos, el tercio de banderillas en su línea y una faena de muleta en la que el granadino se gustó y se metió en el bolsillo a las doce mil personas que llenaban la plaza. Tras un final de faena por molinetes arrodillado, dejó otra buena estocada y paseó la primera oreja de su lote, escuchando el palco una monumental bronca al no haber concedido la segunda.
Estuvo Aguado inspiradísimo durante toda su tarde en Granada, una plaza que ha convertido en su feudo y en la que año, año que viene, año que triunfa. Una oreja le cortó a cada uno de sus oponentes en dos faenas bastantes similares. A ambos les cascó media docena de verónicas de esas que da él, templaítas templaítas y con ese regusto que tiene en todo lo que hace. Además, al primero de sus toros le dejó una media de cartel para dejarlo en el caballo. Lástima que el público no se diera cuenta, imagino que estaba preocupado de pitarle al picador por cruzar la raya de picar con un toro que no había manera de moverlo. Exigentes pero no mucho, supongo. Pero como de las polémicas quiero hablarles más adelanta en un artículo aparte en dos semanas, me limitaré a decir que, ya en la muleta, le dejó Aguado un inicio de faena sensacional a su primero, un colorado precioso, y unas primeras series en redondo con una naturalidad pasmosa. Aguado, Granada y Concha Flamenca sonando. Nada más que añadir. Tras dejar un par de series de naturales de uno en uno, un final por ayudados por alto, y cuatro molinetes justo antes de cuadrar el toro, le dejó un estoconazo y el toro rodó. La faena era de dos pero, tras ver el público que el palco no le concedía la segunda oreja ni a Morante ni al Fandi en sus primeros toros, ni se esmeró en pedirla.
Y al sexto de la tarde, como digo, le hizo una faena de similar gusto e inspiración. Un toro al que se le hizo absolutamente todo bien - qué cuadrillón lleva Pablo, por cierto - y que fue brindado por el sevillano al público. Se lo sacó a los mismos medios toreando, sin probaturas, y por el derecho dejó las mejores tandas de la feria; tras dejar otra serie de naturales de uno en uno, se volvió a echar la muleta a la diestra y le dejó los dos mejores trincherazos que se han visto en Granada en años. Para colmo, otro final de faena por ayudados y un molinete con la izquierda de una elegancia superior. Una media estocada larga le hizo cortar su segunda oreja y abrir nuevamente la puerta de la Avenida del Doctor Oloriz.
Pero no se crean que, con todo lo que les he contado, la tarde de Morante de la Puebla fue peor, puesto que anduvo el Genio arrebatado e inspirado como pocas veces se le ha visto en Granada en mucho tiempo. A su primero le debería haber cortado la segunda oreja, el palco no la concedió, pero aquello era lo de menos, lo importante fue que se sacó de la guantera un faenón a un toro protestado y para el que se pidió el cambio. Duró poco y se entregó menos, todo lo tuvo que poner el de la Puebla, y lo puso. Cuatro ayudados, un molinete, un eterno pase de pecho, una diestra prodigiosa y una estocada perfecta. No hace falta absolutamente nada más.
Al cuarto de la tarde intentó cascarle ese recibo con el capote a una mano que le ha hecho poner la Maestranza boca abajo en dos ocasiones, pero no pudo más que hacerlo en tres ocasiones al no quedarse fijo el toro. Unas cuantas chicuelinas y un inicio de faena sentado en el estribo. Llámenlo genialidad, inspiración, arrebato… lo que quieran. Lo cierto es que se recorrió Morante media plaza toreando, comenzó la faena en el tendido 2, y desde allí hasta el 9 le pegó una serie de naturales en cada tendido. De haberlo matado habría sido de dos, pero no estuvo fino el genio con la espada y los dos pinchazos y la media estocada que dejó le privaron de salir por la Puerta Grande junto a sus compañeros de cartel, pero qué más darán los trofeos de haber visto lo que hemos visto…
De los gritos de “Viva la UCO”, “viva el Papa”, las palmitas en los pasodobles y demás borregadas, les hablaré en mi artículo de opinión de la siguiente semana, hoy déjenme seguir disfrutando y viendo vídeos de la terna haciéndose quites unos a otros.
RESEÑA DEL FESTEJO:
Granada, 4ª de la Feria del Corpus Christi.
Histórico “no hay billetes”, siete años después del último (José Tomás en 2019)
Toros de Álvaro Núñez y sobreros de Núñez de Tarifa (no llegaron a salir), bien presentados, pero terciados a nivel general; se pidió el indulto del 5º, de mayor volumen.
Morante de la Puebla, de catafalco y oro: oreja con petición de segunda y ovación tras aviso.
El Fandi, de lila y plata con los caños negros: oreja y dos orejas.
Pablo Aguado, de rosa palo y oro: oreja en ambos.