Enfundado en su ya tradicional terno verde oliva y plata, dejó Pablo Fernández en un variado recibo de capote, saludando a la verónica y rematando con unas templadas chicuelinas. Después de un importante quite de Armando Bustos por caleserinas, cogió Pablo los palos y dejó un espectacular tercio de banderillas - podría hacer aquí un copia y pega de la crónica de la novillada de Málaga en la que el granadino protagonizó el tercio, y no se darían ni cuenta, ya que en ambas tardes estuvo el de la Escuela de Motril igual de entregada -. Ya con la muleta, desde los primeros muletazos sacó Pablo un genio y una raza que yo, personalmente, no le había visto hasta el momento, y las dos pequeñas volteretas que le propinó el segundo de la tarde no hicieron sino aumentar ese genio, logrando Fernández importantísimas series por ambos pitones, algo mejores por el izquierdo, al desplazarse mejor por ahí un novillo que, sin ser malo, acusaba ya la falta de fuerzas. Tras un final de faena con molinetes en tierra y dejar una estocada entera, se cobró las dos orejas que, con casi total seguridad, le dan el pase a la final del Circuito.
Fue quizás el cuarto el mejor novillo de salida de la tarde, embistiendo - parecía - con algo más de fuerza y rematando perfectamente ante la llamada de los subalternos; una vez fijo en el capote de Emilio Espigares, éste le dejó un buen manojo de verónicas rematados con una media en el mismo centro de la plaza. Tras un buen quite por saltilleras de Jesús Cobo, comenzó Emilio una faena que fue yendo a más, al ir también a más las embestidas del buen cuarto, al que fue haciendo embestir cada vez mejor a base de temple. Un torerísimo final por ayudados, tras dejar un par de series de muy buena ejecución por ambos pitones, y una estocada entera algo baja, hicieron asomar los dos pañuelos por el balcón de la presidencia.
E idéntico premio que Pablo y Emilio se cobró el malagueño Antonio Arias tras formarle un auténtico lío al sexto, a la luz de las linternas al no disponer de ningún tipo de iluminación la plaza siendo ya pasadas las nueve de la noche - surrealista pero cierto -. La faena, de verdad, fue un auténtico faenón de principio a fin, deslucida por lo anecdótico de las linternas, pero un faenón al fin y al cabo; desde los primeros muletazos al colorado que cerraba plaza hasta el cierre de la faena, todo ello rematado con una media estocada honda. Entre pañuelos y linternas - más lo segundo que lo primero - se pidió el doble trofeo para el de Málaga.
No anduvo mal El Mini ante el primero de la tarde, al que recibió el de la Escuela de Baza con una larga, verónicas, chicuelinas y una larga de remate. Tras un quite de Pablo Fernández por chicuelinas y una larga, y una réplica por gaoneras de El Mini, le brindó a El Ruso una faena que destacó, sobre todo, por las series en redondo, al costarle más al animal desplazarse por el izquierdo. Después de un final de faena con circulares y un epílogo por manoletinas, cortó la primera oreja de la tarde, con una fuerte petición de la segunda.
Menos suerte tuvieron con sus novillos tanto Armando Bustos como Jesús Cobo; si bien al tercero, para Armando. lo recibió el alumno de la Escuela de Motril a la verónica y con una buena media, le costó acoplarse a la embestida del animal, logrando ya a partir de la tercera o cuarta serie torea más a placer, dejando buenas series, sobre todo al natural. El novillo, de mejor presentación que el resto, y que prometía de salida, acabó tornando a violento, complicándole al novillero la suerte suprema, dejando una estocada tras un pinchazo y una estocada demasiado tendida.
Y al quinto de la tarde lo recibió Jesús Cobo con una verónica rodilla en tierra, una tijerilla totalmente morantista y cuatro más que templadas verónicas - lo mejor que se vio de capote en la tarde -. Tras brindar su faena al público, el novillo mostró muy pronto su falta de fuerzas, pudiendo dejar únicamente el novillero adornos y remates propios de un torero con un más que interesante concepto, pero no pudiendo realizar a placer el toreo fundamental por la ya mencionada falta de fuerza del animal. Tras un pinchazo y una estocada, escuchó el de Darro una ovación, siendo pitado el novillo en el arrastre.
RESEÑA DEL FESTEJO:
Cogollos de Guadix (Granada), primera semifinal del Circuito de Granada. "No hay billetes"
Novillos de El Quintanar y Castillo de la Reina, de escasa presentación y juego variado, aunque por lo general, ásperos y faltos de fuerzas.
El Mini, de grana y oro: Oreja
Pablo Fernández, de verde oliva y plata: Dos orejas
Armando Bustos, de berenjena y oro: Ovación
Emilio Espigares, de turquesa y oro: Dos orejas
Jesús Cobo, de gris plomo y oro: Ovación
Antonio Arias, de lila y oro: Dos orejas