Que Julio Norte se entrega hasta la saciedad y que pisa unos terrenos que pocos toreros - toreros, ojo, no sólo novilleros - pisan, no es algo que les vaya a descubrir en esta crónica, pues cualquiera que lo haya visto, se habrá dado ya cuenta - yo mismo hablé ya de él hace más de un año y medio, cuando el de Salamanca era para mí un desconocido.
Motril no iba a ser menos, y la faena al cuarto de la tarde fue buena prueba de ello. Lo recibió con dos largas arrodillado, y tras ponerse de pie, saludó al mejor novillo de la tarde - al menos en presentación - con un buen puñado de verónicas y chicuelinas; galleando por chicuelinas llevó también al de Ave María hasta el caballo, donde fue comedidamente picado, y tras lo que dejó el de Salamanca un destacable quite por saltilleras. Tras brindarle el novillo al público, que apenas si llenaba un tercio de la plaza, comenzó la faena de rodillas en los mismos medios, toreando en redondo y, a partir de ahí, una tras otra, tandas de dominio absoluto de los terrenos y del propio novillo, recordando al mejor Perera, con una muleta poderosa y aguantándole al toro en todos y cada uno de los pases de la faena. Tras una estocada entera, paseó las dos oreja de Ganador, ovacionado en el arrastre, con una fuerte petición de rabo que, en mi opinión, habría sido atendida de haberse más toreo fundamental en la faena.
Poco antes de esta demostración del dominio de los terrenos, había cortado Manuel Quintana una oreja al tercero, algo más justo de fuerzas y de presentación, ante el que no pudo el de Córdoba gustarse con el capote y que fue perdiendo fuelle a lo largo de los primeros tercios. Ya en la muleta, tras brindarlo al público, dejó Quintana un torerísimo inicio, sacando el novillo a los medios para, a partir de ahí, comenzar a inventarse una faena de dónde, parecía, era imposible sacar. Remates con muchísimo gusto, algunos naturales muy destacables y la propia predisposición del novillero - en su tercera novillada picada - ante un animal por el que nadie habría dado un duro, le valieron para cotar una oreja tras dejar un pinchazo en todo lo alto y una estocada entera.
Pero es que ante el sexto y último novillo de la tarde, dejó también Manuel Quintana los que fueron, en mi opinión al menos, los mejores naturales de la tarde; previamente pudo gustarse con el capote, dejando alguna verónica a destacar y, tras ser muy bien picado y después de un destacable tercio de banderillas, comenzó una faena de muleta que, pese a quedar algo deslucida por la lluvia, el viento en momentos puntuales, y el hecho de que hubiera gente ya abandonando la plaza, tuvo los mejores muletazos de la novillada. Un cuidado y torero inicio de faena, una serie por el derecho y dos, o quizás tres, tandas al natural, con muletazos exquisitos y con el novillero cordobés totalmente entregado, fueron suficientes, tras dejar una estocada perfecta, para cortar su segunda oreja de la tarde.
Ante el abreplaza, un novillo alto y muy bien presentado - como digo, la tónica de la tarde -, dejó Julio Norte un buen recibo de capote a la verónica y un mejor aún quite por chicuelinas, y ya en la muleta, pisó el de Salamanca los mismos terrenos de los que les hablaba al comenzar la crónica, mostrando un valor y una raza innatos, protagonizó el novillero una faena de muchísimo mérito ante un novillo que no fue fácil, y al que le cortó una oreja tras dejar una estocada algo tendida.
Acerca de las dos faenas de Iván Rejas, el torero local en este caso, o al menos el que más cerca se encontraba de su tierra, hay que destacar que fueron ambas ciertamente parecidas. A ambos novillos los recibió de rodillas prácticamente en los medios, con ambos se pudo gustar con el capote, más con el quinto que con el segundo novillo, y a ambos les colocó también los tres pares de banderillas el propio novillero granadino. Ya en la muleta, la faena del segundo novillo de la tarde, brindada a Juan José Rueda El Ruso, tras anunciar hace escasamente un mes su retirada de los ruedos, comenzó con un inicio por bajos en la que hubo muletazos destacables ante un novillo que fue yendo a más. Dejó el granadino a lo largo muletazos destacados, principalmente al natural, y mostró durante todo el tiempo su valor y su predisposición, pero no caló la faena en exceso entre el público, posiblemente debido a su duración. Dejó un bajonazo y cortó una oreja por ser la petición mayoritaria. "Ha hecho todo lo que tenía en su repertorio menos matarlo", he visto que comentaba Enrique Romero en la retransmisión de Canal Sur, "no, menos matarlo en el sitio", respondía el maestro Ruiz Miguel.
Similar fue la faena de Rejas ante el quinto de la tarde, un novillo al que se le hizo todo bien durante la lidia, y que fue, junto el segundo del lote de Julio Norte, el mejor de toda la novillada. Nuevamente el que fuera alumno de la Escuela Taurina de Atarfe mostró su compromiso, su predisposición y su valor, pero la faena, sin embargo, caló menos aún entre el público y, si frente al segundo novillo les decía que seguramente su exceso de duración había pesado, escuchó el novillero local un aviso - que deberían haber sido dos - y cortó una oreja con una más que discutible cantidad de pañuelos en los tendidos.
FICHA DEL FESTEJO.
Plaza de Toros de Motril (Granada). Primera semifinal del Circuito de Novilladas de Andalucía.
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Toros de Ave María: Muy bien presentados todos y de distinto comportamiento; ovacionados el cuarto y quinto, algo más justos de fuerzas tercero y sexto.
Julio Norte, de purísima y oro: oreja y dos orejas.
Iván Rejas, de gris plomo y azabache: oreja y oreja tras aviso.
Manuel Quintana, de blanco y plata: oreja y oreja.