Se recordará durante mucho tiempo en Granada la faena de Daniel Luque a Clandestina, de Olga Jiménez, toro - que no novillo - colorado al que toreó a placer el de Gerena desde las primeras verónicas, templadísimas como nunca le he visto a Luque. Tras recibir el colorado un buen puyazo, dejó el de Sevilla un quite por tafalleras muy bien resuelto cuando le apretó el toro por dentro. Tras brindarlo al público, dejó un inicio de faena que bien valía ya la concesión de una oreja, templado, encajado y con un enorme gusto toreando, la faena a más en cada serie, culminando cada una de ella con torerísimos remates y pases de lucimiento, destacando dos arrucinas con las que puso en pie a la mayoría del público. Le costaba más al toro repetir por el izquierdo, por lo que la faena se basó, al menos al principio, en el pitón derecho del toro, llegando a dejar una última serie toreando al natural por el derecho tras arrojar la espada. Cuando comenzó a torear el sevillano por luquesinas, comenzó la petición de indulto para el de Olga Jiménez y, cuando en el epílogo de la faena, se echó la muleta en la izquierda y comenzó a torearlo a placer, la petición era ya un clamor. Nos temíamos lo peor. Gracias a Dios, desde el palco que presidía Ana Belén Álvarez, se mantuvo el rigor y se hizo cumplir el reglamento, denegando el indulto e instando a Luque a matar al toro, que finalmente dejó un pinchazo - que le hizo, seguramente, perder el rabo - y una estocada entera. Dos orejas y vuelta al ruedo para Clandestina.
Al primero a pie de la tarde, segundo en el orden de lidia, lo recibió El Fandi como acostumbra en Granada, dando largas rodilla en tierra y con un saludo en el que alternó verónicas, delantales, chicuelinas... sacó todo su repertorio el torero local con el capote, también en su turno de quites, dónde nuevamente se empleó por chicuelinas ante otro toro de cuatro años largos y muy bien presentado. Lo masacraron en varas los picadores, y tras el exigente tercio de banderillas al que nos tiene acostumbrados Fandila, el toro llegó a la muleta totalmente desfondado. Por cierto, se guardó un minuto de silencio antes de comenzar el festejo en honor de Paco Salazar, el mítico aficionado granadino que siempre le tiraba su sombrero al Fandi en el tercio de banderillas - también el minuto de silencio fue en homenaje a Antonio Capilla, uno de los grandes cronistas taurinas que nuestra ciudad ha dado -. Ya en la muleta, fue echando la persiana el de Hermanos García Jiménez y, aunque la faena tuvo todos los ingredientes para ser puramente "fandinista", no llegó la plaza a entregarse plenamente al no tener el toro fuerzas para embestir. A destacar un par de naturales interesantes que dejó el granadino, pero poco más. Tras una estocada entera, cortó las dos orejas al poco de escuchar un aviso.
La otra faena destacable de la tarde - en lo numérico al menos, porque ni de broma lo fue en lo artístico - la protagonizó Olga Casado ante el cierraplaza, otro colorado precioso muy similar al que apenas cuarenta minutos antes se le había pedido a viva voz el indulto. Lo recibió la novillera madrileña rodilla en tierra, y dejó un par de verónicas destacables en un mar de capotazos a distancia que dijeron poco. Tras ser magníficamente picado - a destacar la buena labor de los picadores casi todos los toros -, dejó un quite alternando navarras y tafalleras y, ya en la muleta, comenzó una faena sensacionalista, sabiendo que tenía a prácticamente toda la plaza entregada desde los primeros compases. Al igual que con el capote, dejó un manojo - no creo que llegara a la docena - de buenos pases, dentro de una faena de innumerables muletazos por ambos pitones con un arrimón final más que innecesario. Tras dejar un estocada perfecta - pero perfecta, créanme - le cortó las dos orejas al último novillo de la tarde, ovacionado también en el arrastre.
Les decía que la faena de Olga Casado era la otra destacable en lo numérico, que no en lo artístico, porque la otra gran faena en lo artístico fue, para sorpresa de muchos, la de Sebastián Castella a Industrial, un toro al que recibió el francés toreando templadísimo a la verónica, y al que toreó con muchísima verdad y entrega en la muleta. Series en redondo por el derecho - el pitón del toro, indiscutiblemente - con muletazos de muchísimo valor, y un constante intento de cuajarlo por el izquierdo, por el que dejó únicamente tres o cuatro naturales destacables ya en el final de la faena. Habría cortado las dos orejas de no haber caído tan trasera la espada, quedándose únicamente con la primera oreja y escuchando el palco la primera gran bronca de la tarde. Nuevamente, gracias a la presidenta por mantener el rigor y no conceder la segunda oreja con esa espada.
De Pablo Aguado lo único que se puede decir es que lo intentó de todas las maneras habidas y por haber, pero el colorado que le tocó en suerte, suerte precisamente le dió poca. Ni en el capote pudo lucirse el sevillano, que apenás pudo dejar tres monumentos a la verónica, ni tampoco en la muleta, el novillo simplemente no quería embestir; un inicio de faena interesante, una primera serie en redondo que hizo sonar Concha Flamenca y un manojo de naturales de toreo caro. Todo se lo sacó Aguado a la raspa que le había tocado. Tras un final de faena de genio y de raza, dejó una estocada entera que, sin embargo, no fue suficiente para que cortara una oreja, apenas si pedida, al no ser la faena que realizó fácil de entender para los que van a la plaza queriendo fiesta y merienda.
Y de Sebastián Fernández con el abreplaza, puedo decir poco, al ser escaso mi conocimiento del rejoneo. Lo que vi me gustó, pero no puedo asegurar que estuviera bien hecho. El novillo - a un mes de ser toro - estuvo desde el principio, muy justo de fuerzas, y el jinete granadino lo tuvo que poner absolutamente todo de su parte. Todo - creo - que lo hizo bien, excepto en el tercio de muerte, dónde falló en hasta tres ocasiones, perdiendo así toda posibilidad de obtener trofeos.
FICHA DEL FESTEJO.
Plaza de Toros de Granada. Festival a beneficio de la Asociación GranaDown. Más de 1/2 plaza.
Toros/novillos de Hermanos García Jiménez y Olga Jiménez: todos bien presentados y de juego variado. Justos de fuerzas el primero y el quinto, ovacionados el cuarto, para el que se pidió el indulto, y el sexto.
Sebastián Fernández: vuelta al ruedo tras petición.
El Fandi: dos orejas tras aviso.
Sebastián Castella: oreja con petición de la segunda.
Daniel Luque: dos orejas con petición de rabo.
Pablo Aguado: ovación con saludos tras petición.
Olga Casado: dos orejas.
Incidencias: Antes de comenzar el festejo se guardó un minuto de silencio en homenaje a los recientemente fallecidos, D. Antonio Capilla, crítico taurino, y D. Francisco Salazar, histórico aficionado granadino.